The great
Si buscas una lección de historia rigurosa sobre la Rusia del siglo XVIII, mejor abre la Wikipedia o busca un documental denso en la televisión pública. Pero si lo que buscas es una sátira sangrienta, diálogos afilados como guillotinas, una buena dosis de caos y mucho, mucho sexo, entonces The Great es tu serie.
Bajo el lema de "una historia ocasionalmente real", la serie nos presenta a una joven e idealista Catalina (Elle Fanning) que llega a Rusia para casarse con el emperador Pedro (Nicholas Hoult). Lo que ella esperaba que fuera un romance de cuento de hadas resulta ser un campo de batalla lleno de hombres absurdos, tradiciones bárbaras y un marido que es, para ser generosos, un idiota encantador pero peligroso.
La relación entre Catalina y Pedro es el corazón de la serie. Pasan del odio mortal a una extraña fascinación mutua sin perder ni un ápice de veneno en sus diálogos. No te voy a mentir, puede que te resulte extraña, paradójica e incluso contradictoria esta dinámica, estos vaivenes sentimentales, a mi me lo resultó. Sin embargo, si consigues centrarte en la historia y en pasarlo simplemente bien, es una serie realmente disfrutona que dificilmente te dejará indiferente y en la que es bastante complicado ir varios pasos por delante de ella lo cual agradezco mucho personalmente.
El humor negro que destila esta serie es simplemente magnifico. No teme ser cruel, absurda ni grosera. Es una comedia que se ríe del poder mientras te muestra lo difícil que es cambiar el mundo cuando todos a tu alrededor prefieren simplemente tirar una copa de cristal al suelo al grito de "¡Huzzah!" o fornicar con la última incorporación a la corte.
Ver a Catalina maniobrar entre cortesanos traicioneros y militares testarudos para planear un golpe de estado es tan satisfactorio como divertido. Hay pocas series en las que se muestre ese empoderamiento de la mujer de una manera tan divertida, combinando en un equilibrio perfecto lo difícil que es cambiar el mundo del por sí, con el hecho de que una mujer por poderosa que fuera, no dejaba de ser un medio para un fin y ese fin era traer herederos al mundo, no tratar de mejorar las condiciones socioeconómicas del pueblo al que gobiernas.
The Great es una joya visual con un ritmo frenético que nos recuerda que, a veces, para salvar a un país, tienes que estar dispuesta a darle un golpe de estado a tu propio marido. Es gamberra, es inteligente y, sobre todo, es extremadamente divertida.
Si aún no la has visto, prepárate un vodka, busca un sitio cómodo y únete a la revolución. No prometo que aprendas las fechas exactas de la historia rusa, pero te aseguro que no podrás dejar de mirar.
¡Huzzah!



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