La vereda de la puerta de atrás: quince años tarde pero para siempre


Aún recuerdo cómo llegó a mi vida Extremoduro de la mano de Robe Iniesta. Llegó para no marcharse jamás a través de un CD pirata de mi hermana, Estela. En la portada ponía algún que otro nombre de diferentes grupos tuneados de esa manera tan de los 90 que era ponerle simbolitos a cada vocal que tenía una palabra. Llevada por una mezcla de nostalgia y curiosidad metí el CD en el reproductor del coche y me dispuse a descubrir los secretos que ahí se guardaban.

 Un recuerdo acudió a mi cabeza como un latigazo, rápido y sin previo aviso, al oír las primeras notas de "La vereda de la puerta de atrás". Una pequeña Amanda, puede que, de unos 13 años, oía una y otra vez a través de la pared de su habitación como su hermana pequeña la intentaba torturar con aquella música infernal. Por aquella época yo estaba más inmersa en un rock mucho más suave que, si bien me sigue gustando, lo tengo mucho más abandonado. Recuerdo que la música, lo que es la melodía, me gustaba bastante, sin embargo, opinaba que era una pena que tuvieran un cantante con una voz tan cazallosa como vocalista. Estela no se rendía y seguía poniendo en bucle no sólo a Extremoduro, sino también a Marea, la Fuga y Fito y los Fitipaldis. Poco a poco empecé a escuchar la letra. Eran buenas, muy buenas, lástima de la voz... Todavía recuerdo como si fuera ayer el día que Estela me pilló cantando:

"Que me entierren con la picha por fuera pa' que se la coma un ratooooooón".

 Pero como digo, no fue hasta muchos años después que descubrí a Extremoduro. Para variar, llegaba con 15 años de retraso a mi vida, pero lo importante es que había llegado y no pensaba soltarlo. Su voz cazallosa fue calando en mi poco a poco hasta llegar la conclusión de que no podría ser de otra manera: esas letras se tenían que cantar con esa voz y con ese sentimiento, porque lo importante no era si sus graves eran los más graves ni sus agudos los más agudos, sino cómo de hondo llegan a sus palabras a tu corazón.

 Durante meses y meses y meses me fui escuchando la discografía completa de Extremoduro, para luego, poco a poco y de manera tímida, ir escuchando los discos de Robe en solitario. No era lo mismo, no, pero es que tampoco lo pretendía. Para mí, en el estado emocional en que llegó a mi vida su música, fue como una progresión tan natural como el respirar. 

Desde sus inicios más incendiarios y viscerales hasta su etapa más reciente en la que, sin abandonar la originalidad de su espíritu, se traslucía un alma más cansada, triste y con el dolor propio del paso del tiempo y de las experiencias vividas. Es una progresión artística que refleja la vida misma, sentí que mostraba de una manera totalmente humana y orgánica el paso de la rebeldía juvenil a una introspección más madura y melancólica, pero siempre conservando su originalidad, su autenticidad. No podía evitar sentirme representada con algunas de sus letras, con algunos de los sentimientos que me parecía que emanaban de ellas. Ese desgarro que se hacía en sus propias carnes para mostrar la crudeza que encerraba en su persona...

 Y por todo eso quieres decir:

  • ¡Gracias, Robe! Por esa música que llegó para no marcharse jamás.
  • ¡Gracias, Estela! Por la perseverancia y por presentarme a tu banda sonora vital, aunque fuera a base de torturas musicales.
  • ¡Gracias, Extremoduro! Por demostrar que la forma más honda de llegar al corazón no es con los agudos perfectos, sino con la verdad desnuda cantada con el alma desgarrada.

Comentarios

  1. Gracias Amanda por redescubrir me a Robe Iniesta, yo me quedé con Extremoduro... Y ayer le redescubrí en solitario, y no puedo dejar de escuchar sus discos.

    Como buen guerrero
    Solo tengo miedo
    A que sus ojos dejen de mirar a ver si puedo
    Llegar al Olimpo
    Y robar el fuego
    Llegar al Olimpo
    Y robar el fuego

    Yo no robé del Olimpo este fuego, mi amor
    Fue del infierno este invierno buscando calor

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  2. Un deseo le he pedido a las flores
    Que la busquen, que ellas saben de olores
    Que le digan que espero aquí en el sol,
    Que da en el último escalón, a que vuelva
    Quiero saborear la esencia de las cosas.

    Batió las alas una mariposa y sabor de aire recién batido.

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  3. Incendiario
    Todos dicen que soy un incendiario
    Que enciendo hogueras solo con hablar
    Y que morir no me importa y me da igual
    Hasta el día en que caerá en el calendario

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  4. Tú, capaz de adivinar
    mensajes escondidos
    en mis aullidos
    bajo la luna llena.

    Pongo rumbo a la locura
    que me sabe a poco
    andar a ras de suelo despacito.

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  5. Puede ser que a lo mejor este bajón sea pasajero
    Puede ser que la razón me abandonó y ya no la espero
    Pero hoy al mundo renuncio,
    Juro que hoy al mundo renuncio.

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